Se llevan el Premio Estatal a la Juventud

Reconocen su trayectoria académica y educación incluyente.

Una voz en dos lenguas

Enfermó de gripa muy fuerte; su pediatra le recetó muchos antibióticos que afectaron su nervio auditivo y así se convirtió en la única de la familia en tener sordera profunda.

Perdió muchas horas de juego tratando de hablar. Eran terapias odiosas, recuerda Eleni Monserrat Marull Gamboa, quien quería expresarse de otra forma y, por eso, gritaba y pataleaba. Cansadas del mundo oral, su mamá, Laura Soto, y ella, aprendieron la Lengua de Señas Mexicana y por primera vez a los 10 años pudo platicar sobre un sueño. Sólo así comprendió conceptos como el pasado, el futuro, el amor, la cultura, Dios.

Hasta los 12 años comenzó a leer y escribir; un año antes de terminar la secundaria, Laura le propuso ir a Estados Unidos para seguir estudiando porque no había escuela para personas sordas, pero eso implicaría saber inglés escrito, Lengua de Señas Americana, Lengua de Señas Mexicana y español escrito.

Decidió quedarse, pero esta chica de 18 años ha sido una gran impulsora de la educación bilingüe bicultural en Lengua de Señas en la Universidad de Guadalajara. Su grupo es el primero con estas características.

La ciencia es su vida

Jesús Carlo Cuevas González se graduó con 100 de promedio del bachillerato en la Universidad de Guadalajara, apenas hace unos días recibió su reconocimiento.

El joven de 18 años es medallista en competencias nacionales e internacionales de ciencias. Tiene 11 metales como símbolo de sus conocimientos. La prueba más difícil fue su participación en la Genius Olympiad, en Nueva York este año, el último encuentro en el que compitió como bachiller, donde ganó el bronce para México.

Desarrolló investigaciones en óptica, electromagnetismo, ecología humana y análisis ambiental, y eso le ayudó a descubrir su interés por la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales. En la Preparatoria Regional de Jocotepec formó parte del Club de Ciencias, una de las etapas claves para su desarrollo académico. Ahí conoció el valor del trabajo.

“No tengo un método establecido de estudio (…), cuando no entiendo algún tema, trato de leer diferentes autores y hacer ejercicios hasta razonar y entender bien el tema. Suelo dedicar unas cuatro horas para hacer tareas, exposiciones y repasar los temas vistos en clase”.

Facebook: elladobuenogdl

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