El mundo del tenis vive un momento sin precedentes, después de que la Asociación de Jugadores Profesionales del Tenis (PTPA), cofundada por el legendario Novak Djokovic, presentó una demanda antimonopolio contra los circuitos profesionales de hombres y mujeres.
¿Por qué Djokovic demandó a los orgnizadores del circuito?
La acciçon legal contra la Federación Internacional de Tenis (ITF) y la Agencia de Integridad del Tenis (ITIA), la acusación es contundente: los organismos rectores del tenis operan como un “cartel”, controlando los salarios y las condiciones laborales de los jugadores.

La demanda, presentada en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Nueva York, busca un juicio con jurado y exige un cambio radical en la estructura del tenis profesional.
La PTPA argumenta que los organismos que supervisan los Grand Slams y otros torneos limitan los premios en metálico y restringen la capacidad de los jugadores para generar ingresos fuera de la cancha.
“Durante demasiado tiempo, los jugadores han sido forzados a aceptar un sistema roto que ignora nuestro bienestar, subvalora nuestras contribuciones y nos deja sin una representación real”, declaró Vasek Pospisil, cofundador de la PTPA.
La acción legal provocó una ola de reacciones en el mundo del tenis; los circuitos de la WTA y la ATP emitieron declaraciones separadas, defendiendo sus políticas y calificando la demanda de la PTPA como “sin fundamento” y “totalmente carente de mérito”.
Sin embargo, la PTPA se mostró firme en su postura, al asegurarf que cuenta con el respaldo de más de 250 jugadores, incluyendo a una mayoría de los 20 mejores del ranking mundial.

“El tenis está roto”, afirmó Ahmad Nassar, director ejecutivo de la PTPA. “Detrás de la fachada glamorosa que los demandados promueven, los jugadores están atrapados en un sistema injusto que explota su talento, suprime sus ingresos y pone en peligro su salud y seguridad”.
La demanda de la PTPA representa un desafío histórico para el tenis profesional; el resultado de este enfrentamiento legal podría tener un impacto significativo en el futuro del deporte, redefiniendo la relación entre los jugadores y los organismos rectores.