Instrucciones para ver una caricatura

Paso 1. ¡Recórcholis!
En esta misma semana, mi novia se mostró alarmada por haber prendido la tele (también ella tiene la culpa…) y sin mayor clemencia, la mentada tv decidió mostrarle a Bob Esponja, seguramente en calzones. Protestó y arguyó varios puntos sobre los cuales no había cómo subir las cejas, a menos… que seas niño y no te importe lo que te pongan en la pantalla, siempre y cuando sea colorido y realice lo que ninguna clase, juguete, cuaderno, tío o terapia hacen.

Paso 2. Se avecina una tormenta
Las caricaturas se ajustan a los tiempos y éstas, a las cínicas demandas de las nuevas generaciones por ser entretenidas en un mundo en el que la hiperactividad o el déficit de atención son el tronco común de la educación. La necesidad de ver los ojos con otro mundo está latente hasta en los niños y es en las caricaturas donde encuentra legitimidad esta razón.

Paso 3. Todos somos caricatura
La humanidad siempre encontró la manera de hacerse la vida miserable: episodios que tratan de un coyote, al que nunca vi atrapar al (infeliz) correcaminos; Don Gato y los célebres momentos de lágrima contenida, como cuando la mamá de Benito visita la ciudad o la Pantera Rosa en esos oscuros episodios en los que habla y el mundo se detiene y se colapsa a pedazos. Es así que el dibujo se vuelve animado en la perspectiva y geometría del niño, para otorgar legitimidad y perspectiva a la personalidad de Calamardo.

Paso 4. Todos somos Bob
Si Bob Esponja responde a valores y demandas sociales específicas o si se manifiesta como una manera simplista de explicar el determinismo de la imaginación de la post, post Generación X, no es tan relevante como ver que el tema, argumento y estética que se dirigen a los niños tienden a ser abiertamente más burdos que los que existían en los setenta y ochenta. Sin nostalgia lloriqueada, basta ver un episodio de Padrinos Mágicos para compararlo con cualquier otro de antaño. En física moderna, la cadena de deducciones que nos lleva a presunciones y conclusiones que pueden ser validadas por la observación se vuelve más larga: del mismo modo los dibujos animados pueden ser observados como una línea progresiva de tendencias, lenguajes de moda y modelos a seguir en línea progresiva. Y llegar a… ¿Bob Esponja?

Si vas a comer con niños amantes de caricaturas,  más vale una buena opción:

• La guerra de los niños. Se trata del primer centro de entretenimiento para menores, que presume que si el adulto no lleva un niño, simplemente no lo dejan pasar. Cuenta con ocho áreas educativas, videojuegos y zona de disfraces y pinturas, con mesas para comer para los mayores. Cool de Sac, Paseo Interlomas, planta baja, vialidad de la Barranca 6, Huixquilucan, Estado de México. Teléfono: 5290 6774.

• Paz italiana. Este restaurante cuenta con un espacio, decoración y sabor al detalle italiano y con una terraza privada y de buen gusto. Pero la atención para los niños es de llamar la atención, pues hay personal dedicado que, con actividades manuales, consigue que los pequeños no quieran ver tele alguna. 
Giacovanni Musset 3, esquina 
Masaryk, Polanco. Tel: 5281 0808.

• Churros El Dorado Churubusco. Una buena opción al sur de la ciudad es una antojería sinaloense que lleva 28 años de servicio y es ideal para cualquier ocasión informal y de antojo espontáneo. El chilorio y las tostadas de marlín son obligadas, así como los churros. Los niños tienen su zona privada con paredes transparentes para no perderles la pista. Calzada de Tlalpan 1793, Churubusco. Teléfono: 5544 122.

 

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