La reducción de la jornada laboral en México ha sido un tema polémico entre los trabajadores, los empresarios y los legisladores, especialmente en la intención de disminuir la jornada de 48 a 40 horas semanales.
A medida que la reforma se acerca a su discusión y posible aprobación, sindicatos y empresas están adelantándose y comenzando a negociar y aplicar dicha disminución en sus contratos colectivos de trabajo.
A raíz de esta inminente reforma, tanto sindicalistas como especialistas han destacado que se están tomando acciones anticipadas para adecuar las jornadas laborales de acuerdo a las nuevas disposiciones.
En ese sentido, un ejemplo claro se presentó el 13 de marzo, cuando la Liga Sindical Obrera Mexicana en 3M, en San Luis Potosí, no sólo logró un aumento del 13.8% en su contrato colectivo de trabajo, sino que también consiguió la eliminación de uno de los turnos denominados “6x2”, lo que permitió establecer dos días de descanso fijos durante los fines de semana. Este acuerdo contribuyó al aumento salarial y fue un paso hacia la reducción efectiva de la jornada laboral.
Por otro lado, en el norte del país, se ha comenzado a implementar esta reducción. De acuerdo con información de El Economista, Susana Prieto, representante del Movimiento 20/32 SNITIS, mencionó que en empresas como Panasonic y Tridonex ya se están realizando ajustes para disminuir la jornada laboral. Por ejemplo, Tridonex acordó con su sindicato reducir la jornada de 48 a 42 horas semanales desde el 1 de marzo, con el objetivo de llegar a las 40 horas en 2026.
Ajustes necesarios en las empresas
José Sesma, especialista laboral de Sales Boyoli consultado por El Economista, señaló que la reducción de la jornada laboral es un cambio inevitable que probablemente será aprobado por el Congreso en breve. En su opinión, los empleadores deben comenzar a prepararse para los ajustes necesarios, lo que puede incluir la contratación de más personal o el uso de horas extras. Sin embargo, también hay otras alternativas, como la optimización de procesos mediante la inteligencia artificial o la revisión de actividades que no sean esenciales dentro de las empresas.
¿Qué pasa en el ámbito legislativo?
El 31 de marzo, representantes del sector empresarial y legisladores se reunieron en el Congreso de la Unión para analizar la propuesta de reducir la jornada laboral. Esta reforma tiene como objetivo reformar la Ley Federal del Trabajo
Al respecto, la diputada federal Patricia Mercado, una de las principales impulsoras de la iniciativa, explicó que México firmó un convenio con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace más de 90 años, pero que este acuerdo nunca se ha implementado en su totalidad.
Según la emecista, México es uno de los países con más horas trabajadas, pero con baja productividad y bajos pagos por horas extras. La reforma busca cambiar el enfoque del trabajo, transformando la idea de “vivir para trabajar” a “trabajar para vivir”. Para ello, la propuesta incluye varias modificaciones que buscan mejorar las condiciones laborales, aumentar la calidad de vida de los trabajadores y reducir los niveles de estrés laboral.
Entre los beneficios de la reforma se incluyen más tiempo libre, con dos días de descanso por semana, y una mejora en la salud emocional y física de los trabajadores, al reducir su exposición al estrés.
Además, la productividad no se vería afectada, ya que experiencias previas con contratos colectivos de trabajo han demostrado que los rendimientos no disminuyen con la reducción de horas. Mercado también destacó que esta reforma podría tener un impacto positivo en la seguridad pública, ya que muchos problemas de salud mental y estrés laboral están directamente relacionados con las largas jornadas de trabajo.