El oscuro rastro de centros de exterminio en México

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La policía monta guardia frente a la entrada del Rancho Izaguirre, donde se descubrieron restos óseos, el jueves 13 de marzo de 2025, en Teuchitlán, Jalisco. (Foto AP/Alejandra Leyva) AP (Alejandra Leyva/AP)

El Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, ha sido escenario de atrocidades inimaginables que evidencian la profunda descomposición social y la alarmante ineficacia de nuestras instituciones. Este lugar funcionó como un centro de tortura y exterminio, donde se perpetraron crímenes atroces en contra de personas inocentes. El reciente descubrimiento del rancho por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco reveló la magnitud del horror: tres crematorios improvisados, cientos de prendas de vestir y restos humanos calcinados. Estos hallazgos confirman la existencia de un centro de exterminio que operaba bajo la impunidad que otorga la ausencia del Estado en ciertas regiones.

La respuesta de las autoridades ha sido, por decir lo menos, negligente. En septiembre de 2024, la Guardia Nacional y la Fiscalía de Jalisco intervinieron en el rancho, liberando a dos personas secuestradas y deteniendo a diez individuos. Sin embargo, no se llevó a cabo una investigación exhaustiva: no se inspeccionó adecuadamente la propiedad, no se procesaron los vehículos encontrados ni se identificaron huellas dactilares. Peor aún, el lugar fue abandonado durante seis meses, permitiendo que las evidencias se deterioraran y que los responsables pudieran evadir la justicia. El Fiscal General de la República, ha asumido la investigación del caso pero esta intervención tardía no exime a las autoridades locales de su responsabilidad en la falta de acción y seguimiento oportuno.

Las declaraciones de la presidenta de México exigiendo transparencia en las investigaciones resultan insuficientes ante la magnitud de estos crímenes. No se necesitan discursos ni promesas vacías, sino acciones firmes, inmediatas y efectivas que garanticen justicia para las víctimas y sus familias. La impunidad no se combate con palabras, sino con resultados claros y contundentes.

Lo más alarmante es que este macabro descubrimiento es solo una muestra de una realidad mucho más amplia. Sin duda, existen más lugares como el Rancho Izaguirre en distintas regiones del país, donde la violencia y el silencio se combinan para ocultar crímenes atroces. La impunidad y la falta de control territorial permiten que estas zonas de exterminio operen sin consecuencias como resultado de “los abrazos no balazos”.

La existencia de lugares como el Rancho Izaguirre es una afrenta a nuestra sociedad y un recordatorio de la urgente necesidad de reformar nuestras instituciones de seguridad y justicia. No podemos permitir que la impunidad siga siendo la norma ni que el crimen organizado continúe operando con total libertad. Es imperativo que las autoridades actúen con firmeza, transparencia y compromiso para erradicar estos centros de terror y devolver la esperanza a un país que clama por justicia. Al tiempo…

DETALLES. El sobrecosto de 673 mil millones de pesos en las obras insignia del sexenio pasado no es solo una muestra de mala planeación, sino de opacidad y despilfarro. Mientras el país enfrenta crisis en salud, educación y seguridad, estos proyectos han drenado recursos sin transparencia ni rendición de cuentas. En cualquier democracia seria, esto provocaría investigaciones y sanciones, pero en México, la impunidad reina y los responsables siguen sin dar explicaciones.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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