¿Alguna vez te han hecho sentir que soñar en grande es demasiado? ¿Que si brillas mucho, incomodas? ¿Que por cuidar a todos, debías olvidarte de ti?
Es momento de reescribir esa historia. Porque cuando una mujer se atreve, algo dentro de ella se enciende… Y todo a su alrededor comienza a transformarse.
Ella no solo cambia su vida: cambia todo lo que toca. Familias, comunidades, economías.
Ella no camina sola. Ella mueve el mundo.
En México, solo el 36.6% de los negocios son liderados por mujeres.
Y aún así, ellas generan más del 37% de los empleos del país.
Eso no es casualidad. Eso es capacidad. Constancia. Liderazgo real.
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¿Qué pasa cuando una mujer se atreve?
Se reconoce. Se elige. Se cree capaz.
Se rodea de otras mujeres que también brillan.
Deja de complacer y empieza a escucharse.
Vive desde su poder, no desde la culpa.
Una de las historias que más me ha motivado —y que representa el poder de una mujer que se atreve, incluso en medio de la adversidad— es la de Eufrosina Cruz.
Ella creció en una comunidad donde ser mujer significaba no tener derecho a votar… ni a ser votada.
Pero Eufrosina se atrevió a decir lo que muchas pensaban en silencio:
“Esto no es justo.”
Se postuló. Ganó una elección.
Y se la quitaron… solo por ser mujer.
Pero no se rindió. Luchó.
Alzó la voz. Y esa voz se convirtió en ley.
En camino. En eco de muchas otras que antes no se atrevían ni a hablar.
Eufrosina no solo transformó su propia historia.
Multiplicó el valor de muchas más.
Y eso es lo que pasa cuando una mujer se atreve:
lo personal se vuelve colectivo. El coraje se vuelve contagioso.
Y el cambio… inevitable.
Cuando una mujer se atreve: deja huella, inspira, abre camino.
¿Cómo empezar tú?
- Escucha tu intuición (sí, esa que a veces ignoras)
- Haz espacio para ti, aunque sea 30 minutos al día.
- Di “sí” a tu sueño, aunque no tengas todo claro.
- Rodéate de mujeres que también se están atreviendo.
- Actúa como la mujer que ya sabe lo que vale.
Tú también puedes. Tú también lideras. Tú también mueves el mundo.
Y cuando tú te atreves, otras descubren que también pueden hacerlo.
Comparte este articulo si tú también crees en el poder de las mujeres que se atreven.
Porque el futuro no se espera… se construye con amor propio, pasos firmes y mucha intención.